Ener Julio dirige un club de boxeo que lleva su nombre y funciona en Soledad.
Ener Julio dirige un club de boxeo que lleva su nombre y funciona en Soledad.
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Juan Pablo Mercado

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Ener Julio, un doble excampeón mundial con vocación para enseñar

El expúgil de El Retén (Magdalena) se dedica a formar boxeadores en su club con sede en Soledad (Atlántico).

Ener Julio es de los pocos boxeadores colombianos que puede decir que fue doble campeón mundial. Reinó en la división welter junior, primero en la IBO y luego en la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

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El primer título lo obtuvo al derrotar al mexicano David Ojeda, el 12 de septiembre de 1998, en Barranquilla, y el segundo tras vencer al estadounidense Randall Bailey, el 22 de julio de 2000, en Miami (Florida).

Sin duda, la victoria sobre Bailey fue la más importante en la carrera del púgil nacido en El Retén (Magdalena), quien llegó de su pueblo a Barranquilla siguiéndole los pasos a sus primos Fidel Bassa y Jorge Eliécer Julio, también excampeones mundiales.

“Ante Randall Bailey le quité el título a un boxeador importante, que llevaba 21 peleas ganadas por nocaut”, recuerda Julio, de 52 años.

La oportunidad de pelear contra Bailey se le presentó después de obtener una victoria deslucida sobre José Zúñiga, en pelea realizada en el polideportivo de la Universidad del Atlántico.

Ener Julio ganó los títulos welter junior de la IBO y la OMB.

“No fue una buena presentación, reconozco que andaba desordenado, pero contra Bailey yo dije: ‘Esta es mi oportunidad’. El profesor Orlando Pineda y Álvaro Mercado hicieron una buena preparación, nos concentramos y ganamos el título. Muchos creían que Randall me iban a hacer un daño a mí y yo terminé haciéndoselo a él. Le gané por decisión, pero era una pelea que la podían parar en el 7 o en el 8 porque lo tenía bastante malogrado”, afirma.

La imagen de su victoria sobre Randall Bailey la tiene en su celular. En ella aparece con los brazos en alto segundos antes de sonar el campanazo que decretaba el final de la pelea.

Su emoción fue mayor cuando Francisco Valcárcel, entonces presidente de la OMB, subió al ring para ponerle el cinturón de campeón mundial.

Tampoco olvida el recibimiento que le hicieron cuando regresó a Barranquilla. Allí estaban sus padres, que hoy ya no lo acompañan. “Fue bastante bonito”, dice con voz entrecortada.

El título que le ganó a Bailey no pudo defenderlo debido a que debió ser sometido a una operación en la vista. La OMB lo despojó de su corona y en 2002 intentó recuperarlo ante DeMarcus Corley, quien lo derrotó por decisión en 12 asaltos.

Con Corley, también por decisión, ya había perdido en 1999 en disputa del título vacante welter junior de la USBA.

“Fueron malas decisiones, en la primera pelea en su esquina estaba el boxeador más grande para mí: Sugar Ray Leonard. Fue decisión dividida y se la dieron a él. Cuando me dieron la oportunidad de pelear por el título con él, ahí también hubo mano  de los jueces”.

La pelea frustrada con 'Mochuelo' Torres

En 2004, Billy Chams le consiguió una pelea por el título mundial welter de la IBO contra Jawaid Khaliq, en el Reino Unido. Perdió por puntos.

Un año después le llegó una oferta para enfrentar a Ricardo ‘Mochuelo’ Torres, un púgil de Billy Chams que venía en ascenso y que años más tarde sería campeón mundial.

Ener Julio con José Barrios, medalla de oro en los 85 kilogramos dela Copa Talento Barranquilla.

“Yo le dije a Juan Carlos Devia (su apoderado) que cogiera la pelea, que con ‘Mochuelo’ yo peleaba hasta gratis. También le dije a Billy que para que ‘Mochuelo’ me gane, que me noquee en los cinco primeros rounds, si no me noquea, tenlo por seguro que pierde conmigo porque me lo voy a llevar por delante porque mis condiciones eran de un boxeador que iba de menos a más, comenzaba lento y a medida que pasaban los rounds iba aumentando”.

Dos años antes, Torres le había ganado por nocaut en tres asaltos a un hermano de Ener (Emilio) y manifestó que también iba a acabar con él. Finalmente, la pelea no se pudo concretar.

“’Mochuelo’ decía que yo estaba viejo, pero el perro viejo ladra echao. Él era buen boxeador, lo admiro mucho, es mi amigo, pero estoy seguro que no me ganaba. Orlando (Pineda) y (Álvaro) Mercado me dijeron que esa pelea era dura para 'Mochuelo'. Él conmigo iba a perder el invicto”, asegura sin titubeos.

Finalmente, la pelea no se llevó cabo porque Álvaro Mercado se dio cuenta de la preparación que Ener estaba realizando y le recomendó a Orlando Pineda y a Billy Chams que no la cogieran. "Tuvieron miedo", afirma Ener.

De los boxeadores que le hubiera gustado enfrentarse están Héctor ‘Macho’ Camacho Jr., a Óscar De la Hoya y a Félix ‘Tito’ Trinidad.

“Esos eran unos caballos, pero estoy seguro que a alguno le hacía pelea. Trinidad y De la Hoya eran fuera de serie, pero con la preparación de (Orlando) Pineda les hacíamos pelea”.

Ener Julio se retiró como boxeador profesional con un récord de 26 victorias (19 nocauts), ocho derrotas y tres empates. 

“Me retiro por tanto palo en la cuerda donde estaba, no veía provecho de mis peleas que realicé en Estados Unidos. Gracias a Dios soy una persona organizada y lo poquito que me gané lo supe ahorrar y hoy en día vivo de eso”.

Tras los huellas de García Beltrán

En la actualidad, Ener Julio tiene un club de boxeo que lleva su nombre. Funciona en el barrio Normandía de Soledad y allí aplica las enseñanzas de Jorge García Beltrán, el laureado entrenador del Atlántico, que lo llevó a ser el mejor boxeador aficionado de Colombia en 1993.

A nivel aficionado, Ener Julio fue cinco veces campeón nacional, subcampeón de los Juegos Nacionales en el 92, campeón del Batalla de Carabobo, del Julio Gerlein Comelín y campeón bolivariano.

Ener Julio abajo del ring dándole indicaciones a sus pupilos.

“Cuando llegué al barrio Villa Soledad, en el 2005, los vecinos me dijeron que montara una escuela de boxeo. Hace cinco años visité a Carlos Támara, mi amigo excampeón mundial, en Bucaramanga, y me dijo ‘búscate un lugar, con Gerardo Rada te vamos a ayudar para que coloques un gimnasio'. Ellos me dotaron de un ring, cuerdas, sacos, guantes, mascotas y ahí comenzamos”.

Bajo su mando tiene 23 boxeadores, de los cuales varios brillaron en la reciente Copa Talento Barranquilla, donde su club ocupó el segundo lugar.

Anhela algún día ser parte del cuerpo de entrenadores de selecciones Atlántico para tratar de emular los logros de García Beltrán.

“El profesor Beltrán nos decía: ‘Mijo, si el boxeador está sentado y ya sonó la campana, vaya y péguele’ y hoy en día esto trato de aplicar con mis muchachos. Siempre aplico lo que aprendí con el profesor Beltrán”.

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